La nave OSIRIS-REx de la NASA utilizó con éxito la gravedad de la Tierra el pasado viernes para lanzarse a sí misma en camino hacia el asteroide Bennu, al que llegará el próximo agosto.

OSIRIS-REx fue lanzado desde la estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral en Florida el 8 de septiembre de 2016, en un cohete Atlas V 411. Aunque el cohete proporcionó a la nave espacial todo el impulso necesario para propulsarlo hacia Bennu, OSIRIS-REx necesitó un impulso adicional de la gravedad de la Tierra para cambiar su plano orbital. La órbita de Bennu alrededor del Sol está inclinada a seis grados de la órbita terrestre, y esta maniobra cambió la dirección de la nave espacial para ponerla en el camino hacia Bennu.

Representación de OSIRIS-REx aproximándose a Bennu | NASA

Representación de OSIRIS-REx aproximándose a Bennu | NASA

Tomado las precauciones necesarias para asegurarse de que Osiris-Rex no se estrellara contra algún satélite, el mayor acercamiento ocurrió sobre la Antártida y la nave espacial logró una tomar una velocidad de aproximadamente 31,000 kilómetros por hora.

El equipo de la misión también utilizó el acercamiento de OSIRIS-REx como una oportunidad para probar todos los instrumentos de la nave espacial, los cuales se encendieron poco después de su acercamiento para escanear la Tierra y la Luna y así utilizar los datos para calibrar los instrumentos científicos de OSIRIS-REx como preparación para su llegada a Bennu.

La nave espacial OSIRIS-REx está actualmente en un viaje de siete años para estudiar y devolver una muestra de Bennu a la Tierra. Esta muestra del primitivo asteroide ayudará a los científicos a comprender la formación de nuestro sistema solar hace más de 4,500 millones de años.

Fuente: NASA