Aunque la industria aeronáutica continúa adoptando tecnologías innovadoras que hacen que las aeronaves actuales sean más eficientes en el consumo de energía, existe un nuevo interés en explorar sistemas alternativos de propulsión y fuentes de energía. Este nuevo interés presenta una oportunidad para desarrollar tecnologías de vanguardia que reducirán drásticamente el consumo de combustible y a la vez que abrirán nuevos mercados y oportunidades de negocios para compañías y transportistas.

El concepto STARC-ABL, de la NASA, está bajo consideración como uno de los futuros aviones, se ve similar al avión regular pero, a diferencia de esos aviones, una cantidad significativa de energía eléctrica se usa para la propulsión.

Imaginen un Boeing 737, pero con motores un poco más pequeños.

Los motores en las alas suministran el 80 por ciento del empuje requerido durante el despegue y el 55 por ciento en el vuelo, mientras que el motor en la cola, totalmente eléctrico, da el empuje restante.

La NASA espera contribuir con un avión de próxima generación que reducirá sustancialmente la quema de combustible, el ruido y las emisiones. Muchos investigadores creen que estamos a solo unos pasos de una importante revolución de la aviación y que un avión comercial que utilice la tecnología de propulsión híbrida-eléctrica o turboeléctrica desarrollada por la NASA podría volar a un aeropuerto cercano en un futuro no muy lejano.

Fuente: NASA