El Voyager 1 es el único objeto hecho por humanos que vuela fuera de nuestro sistema solar y sigue comunicándose con la Tierra a través del espacio profundo para recibir instrucciones de los ingenieros encargados de la misión.

La sonda actualmente usa sus impulsores de control de posición para hacer pequeñas correcciones, disparando solo unos milisegundos a la vez para lograr apuntar su antena hacia la Tierra. Sin embargo, desde 2014, los ingenieros han descubierto que esos propulsores se han desgastado y ya no son tan efectivos.

Representación del Vpyager 1 en el espacio profundo

Representación del Vpyager 1 en el espacio profundo

La NASA ya nos ha dejado claro que se está volviendo realmente buena para exprimir hasta el último aliento de la vida de su hardware, como recientemente lo hizo con la misión de la nave espacial Dawn, o con la extensión de la misión New Horizons, para estudiar un pequeño cuerpo helado llamado 2014 MU69 en enero de 2019. Dadas las circunstancias es el turno del Voyager 1 ya que los ingenieros del proyecto comenzaron a buscar alternativas al uso de sus impulsores de control de posición y encontraron una nueva forma de dirigir la nave espacial: los propulsores de corrección de trayectoria de la sonda. Estos se encuentran en la parte posterior de la nave espacial y son idénticos a los impulsores que han utilizado hasta ahora. La última vez que estos propulsores estuvieron activos fue en noviembre de 1980, cuando la sonda pasó por Saturno.

Según la directora del proyecto Voyager, Suzanne Dodd, los propulsores, que serán reactivados en enero, deberían ayudar a prolongar la vida útil de la sonda durante otros “dos o tres años”.

Fuente: The Verge